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18 julio, 2011

Me aburro.  Para matar esta desidia escribo un tratado de los límites de mi isla. Recuerdo que hace años, leí la novela Océano Mar de Alessandro Baricco y uno de sus personajes se grabó firmemente en mi memoria para siempre; el Dr Bartleboom, el cual se dedicó a crear  una enciclopedia completa y mundial sobre los límites. Yo, en mi delirio de naufrago he seguido su ejemplo y me he puesto a escribir de igual forma sobre los límites, los límites de mi isla, nada más que mis límites, los de cerquita, que ya son muchos. A vos va dedicada querido doctor. A vos y al dulce amor piel canela que se me escapó por las rendijas de aquel verano de marzo, como a vos mi buen doctor, como a vos.

Los Límites de lo efímero™
Tratado sobre Olas y límites del Mar.
Por Naimed Sayarba

1.
Las olas que rompen sobre la costa del pacífico sur en el estado de Oaxaca, México, son la tinta que el mar utiliza para contarnos cosas sobre el papel arena, de cada libro playa. Son trazos de tiza espumosa sobre un dorado encerado, en esta escuela donde se estudia lo improbable, lo efímero, los límites de una realidad submarina que vomita su sabiduría sobre la predecible y seca superficie terráquea. Cada ola se derrama sobre la pista de arena como la estéla de barro de un derrape de carros deportívos a cámara lenta. La ola pasa, pesa y se posa, dejando sobre la arena una marca, esa marca es conocida como Marca de Mar [MM].  El momento límite, justo antes de que se manifieste -la [MM]-, sucede una frontera espumosa [entre el mar y la tierra], flotante, -basculante por un microsegundo entre seguir derramándose o regresar a casa- que, sucede solo por unos instantes entre que va y regresa, [Pasa, pesa y se posa]. A este punto exacto de duración [x2] se le denomina Punto de Retorno de la Ola [PRO]. Este es absolutamente variable y prácticamente impredecible, aunque en ocasiones fácil de intuir o de leer con algo de anticipación. Es sabido que en ciertas situaciones alguna ola no tiene punto de retorno [PRO], y el libro playa termina anticipadamente convertido en la portada trágica de los medios de comunicación de todo el mundo, con algún muerto y cientos de familias sin hogar o quizás por el contrario la historieta se convierte en un falso Tzunami bañado en aceites Shiva_Pilot™ de cartón multicolor. A los limites [MM] de las olas que se cruzan entre si en nuestro encerado de arena las conocemos como Nemos™ (Ver ejemplo) [Nm]. Un [Nm] es un nodo que pertenece a una constelación efímera y cambiante de expresiones gráficas, que, a modo de vía láctea playera de símbolos, es suceptible de ser navegada.

2.
Arena mousse, como de chocolate, esponjosa y cremosa. Cada mañana, se manifiesta en la playa un nuevo mapa para leer. Un jerogrífico marino. Un galimatias neptuniano. Las noticias del Daily Sea Times™. Paseo siguiendo las lineas del rastro de las olas [o Marcas de Mar]. Me cuentan cosas, me prometen escenas que se me suceden ahora aquí, ora allá. Aparecen, las veo, las dibujo con ayuda de un palito -o de mi cuchillo de madera que aún conservo, regalo de la Vane-,  y desaparecen en otro suspiro del mar. Lo importante es visualizarlas con la suficiente antelación de la próxima ola derramada sobre el encerado plateado. Es en esos instantes, en el tiempo exacto que sucede entre un derrame de mar [PRO] y otro [PRO], que esos dibujos, esas manchas, formas y reflejos, se convierten en un instante mágico, bello, que uno puede experimentar solo para sí, o en compañía de otros. Otros garabateros a la búsqueda del regalo, sin espectadores, sin público, tan solo el que el azar escupa en esa playa perdida. Trabajar entonces este camino de expresión artística y evitar quizás, el camino clásico del concepto materialista del arte como algo que “es producido”. Superar la obligación y la responsabilidad de “la obra”, de que el resultado debe de ser algo tangible, que pese, que se pueda tocar, guardar, iluminar [pintura, escultura, arquitectura, fotografía, vídeo, cine o multimedia, sonoros, danza, producen  algo así como "objetos virtuales" que si se pueden repetir, copiar, reproducir una y otra vez.] en el sentido materialista del arte intercambiable, aunque este sea libre y gratuito, me refiero a la actitud de crear por crear. Que sea mejor no más una experiencia recordable, libre de prejuicios estéticos, libre de críterios e interpretaciones, el arte como experiencia liberadora, sensorial y efímera. Arte como modo de vida, como deriva de experiencia emocional, gráfica y críptica: Arte Responsable [AR]

3.
El sonido de una ola en la lejanía es inversamente proporcional al deseo que se tiene de acudir a la playa. Cual sirenas de Ulises, las olas encandilan a kilómetros de distancia y se apoderan del ritmo de tu deseo. En consecuencia, si un Hommo-Playerus  tumbado en una hamaca, de hueva y pacheco,  escucha la llamada de la mar, debe acudir al 14% de su intensidad emocional e irla aumentando hasta llegar a 30 cm de la primera Marca de Mar [MM] de la última ola, y procededer al 100%. Posteriormente, nadar y creerse un pez. Cuanto más pez se crea uno, mejores ideas y solución de problemas acudiran a su mente.

4.
En Punta Cometa, el punto más al sur del estado de Oaxaca, cada Nueva Luna Llena [NLLI] tras hacerse ojitos durante casi una hora con el sol sangre en el ocaso, [ella al este, él al oeste, ella naciendo, él muriendo, ambos unidos en un deseo de oriente a occidente mirándose a los ojos] se escapan hacia la playa para morderse la piel cósmica sobre el metálico turquesa del pacífico. Suceden entonces esos minutos en los que el agua se torna en colores casi oníricos, que se nos dibujan en un cuadro que sucede en algún tramo entre la realidad y el viaje alucinógeno. Durante los Límites entre el Día y la Noche, [LDN], tanto al  amanecer como al atardecer suceden los conocidos y peligrosos Espejismos De Arena [EDA] o Fenomeno de los Castillos en el Aire [FeCaAi], al cual se le asocia con visiones espectrales y maravillosas donde se pueden abrir en efecto puertas hacia otras dimensiones, (Cuarta,Quinta y Sexta) única y exclusivamente durante el conocido Momento del Ocaso [MO] o [LDN] y en el exacto día de la [NLLI].

” …Las palabras ingeniosas carecen totalmente de valor.
Solo le alejan a uno de si mismo. Y alejarse de uno mismo es pecado.
Hay que saberse recogerse en en si mismo por completo,
como las tortugas”

Demian.
de Herman Hesse

5.
La Posición de la Tortuga [PT], descansando todo su peso sobre la arena mojada y esperando la llegada de una ola, es el mejor punto de vista para una lectura detallada de la orilla del mar, a la espera de una próxima [MM]. A ese nivel, y en esa posición, un buen observador de límites, ha de fundirse, mezclarse, mancharse, revolcarse, en este océano mar. Sentirse tortuga. Corazón acorazado. Sentirse Potemkin. A corazonadas con el amo de la mar. Es en este punto y en estas frecuencias mentales, cuando se ha de proceder a lo que venimos denominado como Dibujo Cuerpo [DC] (o Yoga Raro [YR] ), esto es, tumbado boca abajo hacia el mar, con los brazos en flecha sobre la cabeza, se trazará hacia abajo un ángulo de 45º por cada lado, dibujando este en la arena con las puntas de los dedos, creando así una semi circunferencia que podremos completar en un circulo, siguiendo el ángulo basculante natural de nuestro hombro hasta que las manos choquen con las piernas. De esta igual forma, de arriba a abajo y viceversa pero trazando dibujos en espiral simétricamente en derecha e izquierda creando un dibujo, abriendo una puerta hacia la otra realidad, dibujando finalmente un garabato con forma de dios o de tortuga, o con forma de palapa de hotel abandonado, aquella donde feliz dormí enteramente en vos tras poseer tu imagen por primera y última vez.

He necesitado treinta y siete años, y trece mil kilómetros para volver a encontrarme con este exacto punto en el horizonte de mi pasado, con vistas panorámicas a mi futuro, mientras doblaba cuidadosamente el presente, en uno de mis bolsillos rotos. En tu regazo dejé de tener miedo. Tu cara en medio de aquel viaje de LSD, entre sudores y promesas de sexo. Tu rostro, en aquel preciso instante era el rostro de una mujer a punto de dar a luz. Una especie de promesa efímera. Pensé en tener hijos, en tener hijos con vos. Yo quería ver esa luz y me predispuse a soñarlo pero soñé demasiado alto o demasiado deprisa, no sé. No te dije nunca nada. Las palabras de mi corazón en mi boca saben siempre amargas y caducadas. Mejor me las como y las escupo después en agujeros como este para letras rotas y exiliadas. De cualquier forma, necesitaba deslumbrarme con aquel simulado simulacro de alumbramiento. El amor finalmente es un sentimiento de lo más egoista. Independientemente de lo que el ser amado sienta por uno, uno ama, así, sin más, entregandose al vacío y el delirio del abismo, sin saber tan siquiera si acaso uno va a ir de la mano de el ser amado.  Yo me creía un gato funambulista. Un gato capaz de andar por la cornisa sin perder el equilibrio hasta llegar al balcón de tu alcoba. Gato on wired™. Haciendo equilibrios sobre el Puente Bennedetti. Me crecía por momentos ante tanta belleza, ante tanta suerte bendita, y notaba esa energía engrasando la maquinaria oxidada de mi corazón. En realidad no quería, huyo del amor desde hace mucho tiempo, pero soy un suicida emocional y no lo puedo evitar; es mi carácter. Además, el mundo mañana puede irse a la chingada y no quiero quedarme nada dentro si puedo sacarlo fuera. Amándote, te gane o te pierda. Quiero que seas feliz, aunque no sea conmigo. En esos días me hice gigante y ligero sobre el ala rota de un avión. Caminaba de puntillas sobre una nube de la que finalmente debería de saltar al vacío, para dejar que la nube de ese amor se elevara, se condensara y volviese a derramarse en forma de lluvia en las exactas coorden(h)adas donde te encontrases. Quizás entonces, dentro de un tiempo, la notes acariciando de nuevo tu cuerpo, o susurrandote cosas lindas al oido. Quería cerrar el circulo que había venido a trazar en este pueblo con nombre de cangrejo azul. Nacer de nuevo. Siempre pienso que esa tarde de marzo nací de nuevo una vez más. Ando perdiendo la cuenta. En cualquier caso he tenido que borrarlo. Nada es para siempre. Tristeza nao tem fin felicidade sim. Encontrarte y perderte. Ese parece que fue el trato. Delete Actittude. Creerse las aletas y retomar de nuevo esta traviesa travesía transoceánica. ¡Ahí viene la ola!, esta si que me lleva. A la derivaaaaaaaa!! Chof!…

16

18 marzo, 2011

Hoy, tras más de un año en esta isla, celebro el paso de este tiempo extraño, en aniversario irónico de estado febril, causado por el Dengue o alguna bacteria extraña que me debilita y elimina lentamente, como las termitas a la madera. Es ahora, que me duele todo el cuerpo, cuando quiero dejar de pesar tanto, ser etéreo, no ser cuerpo, desprenderme del peso obligado de mi humanidad. Quiero que la vida deje de rozarme como la herida que te hace un mal zapato. En realidad quisiera morirme de golpe, como quien cierra un libro de pronto, en medio del mejor momento de la trama. Se fue. Dejó un medio bonito cadáver. Descanse en paz. El sol produce estos delirios y mas que la enfermedad es el echo de estar solo en esta maldita isla, sin nadie absolutamente a quien llorarle, que es lo más rico de estar enfermo cuando la cosa no es grabe y está uno rodeado de seres de luz y de fuerza, o de hadas, o de personas concretas. Así, hoy la vida a trozos, pasó por la memoria de mi retina y dejó instantes solapados a los vidrios de mis ojos. Instantes sutiles. Fugaces. Como aquella vez en un campo de trigo (mascando chicles de trigo), corriendo en la bici a la fábrica de galletas, comiendo pan con vino y azúcar, o con plátano, o con suerte gozando de la especialidad de mi abuela Margarita, que fue sin duda el triple sanguich de Nocilla con Pan Bimbo tostado en la sarten, lo cual era para mi, cada vez que me los comía como una revelación mística.  O como cuando me acurrucaba sobre las piernas de mi mamá en el 103, el Microbus del Barrio del Pilar en Madrid que te llevaba de la pèriferia al centro, a la Plaza de Callao,  y le pedia que me hiciera caricitas. Yo así, me quedaba dormido, feliz, inocente, protegido, flotando libre a miles de kilometros por encima de toda esa escena, desde la propia perspectiva de algún planeta, en alguna otra dimensión, la dimensión en la que estoy a punto de volver a entrar.

15.

9 agosto, 2010

A la mañana siguiente, un fuerte viento me despierta escupiéndome la arena en la cara. Me refugio entre unas rocas donde he acondicionado unas ramas a modo de para-vientos. De sopetón una infinita tristeza me embiste de frente. Siento un dolor punzante en la boca del estomago. Es hambre, pero no de alimentos, es hambre de piel. Me arrodillo y lloro intensamente. Voy a morir en esta maldita isla sin volver a sentir una piel sobre mi piel. Me acaricio y termino arañándome hasta hacerme sangre. Grito. Grito. Gritoooooooooooooooooooooo. Me revuelco por la arena hasta cansarme de mi berrinche y como los niños, a los que nadie hace caso, me quedo medio dormido harto de mi mismo, hastiado de tanta repetición, aburrido de que la vida en ocasiones se me materialice como la rueda sin fin de la jaula de un ratón. Entonces vuelvo a abrir el baúl de los recuerdos, consiguiendo de alguna forma salirme de mi mismo y verme desde un cierta perspectiva…

En consecuencia, llevo años repitiendo escenas parecidas sobre las tablas del escenario de mi propia vida. Iluminada por una suave luz cenital se ve sentada sobre una silla a una chica con cara de niña y cuerpo de mujer. (Otra vez, otra niña, otra vida) La miro durante minutos sin que ella se sepa observada. Un rato después entro en escena, caminando despacíto con aire despreocupado, cruzamos el gesto y por unos segundos soy naufrago de su mirada liquida. Me sonríe. Le devuelvo la sonrisa y desaparezco feliz por el foro del escenario de mi escena. Bajo a la platea y sigo mirando. Me gusta ser el observador. Entonces aparece sobre mis tablas un tipo elegante, alto y guapo. Se acerca hasta “mi niña” y en un instante, de pronto ¡¡¡¡¡están besándose!!!!! ¡¡¡¡Mierda!!!!! Mi-errrrrr-da. Cierro los ojos, empiezo a sufrir y a regodearme en mi acostumbrada fatalidad. ¡Hay que hacer algo!. Me acerco al técnico de sonido y le pido el Headhunters de Hearby Hancok. Me vale cualquier rola de ese disco, mi diyei!, es un disco perfecto. Comienzan a sonar las primeras notas de ese teclado mágico y mis pies empiezan a moverse. Sobre el escenario veo bailar a mi niña mujer, ¡sola!, en su propio mundo de movimientos. El galán embobado se convierte en espectador y desaparece lentamente por el foro. Mis pies me salvan una vez más de mi cabeza y me acercan bailongo a la pista de baile donde suavemente dejamos que el groove se apodere de nosotros. Es ahora cuando pienso que hemos venido a este mundo para bailar y quien no baile morirá  lenta y silenciosamente.  Pero el disco se acaba y el hechizo se deshace al contacto con la realidad. Ella me mira felina y dulce, pero yo, el amante errante, pienso “que ella piensa, lo que yo pienso”, y en medio de tanto pensar pierdo el puto momento, y el instante de la seducción, de la mentira, del engatusamiento, del cortejo, del escaparate sensoemocional y todo estalla en millones de pedazos. La niña mujer tiene sueño y nos vamos a dormir. Si puedo dormir con una mujer sin hacerla el amor, es un claro síntoma de mi declaración de intenciones por ella. Cuando follas con alguien por el mero hecho de follar, lo difícil, en la mayoría de los casos suele ser dormir a su lado después. Cuando amas, lo más bonito de todo es dormir, atrincherarse en una cama y no despertar nunca. Escuchar su respiración y pensar que no me importaría escucharla por el resto de mis días. Pensando sin duda en lo mucho que me va a gustar hacerla el amor alguna próxima mañana, en la siesta, en la noche, en la ducha, en la cocina, o en la sala de máquinas de un ascensor.

Pero esta vez no hubo próxima mañana. Tan solo un beso torpe de despedida. Luces fuera. Abajo el telón. El público aplaude y llora. La función a terminado. Supongo que esta vez todo se ha torcido. Ando buscando como un perro vagabundo, careos con Cupido™. El azar otra vez de parte del amor me zarandeaba y yo me dejaba llevar, arrastradome como una pluma hasta la orilla del mar. Hasta el borde mismo de sus ojos tristes de mirada alegre. Tanta agua. Tanta sal. Tanta arena para dejar en ella las huellas de mis zapatos. Al final me quedé atrapado en esa isla sartén, en esta tacita de plata donde el tiempo pasa despacito. Mi misión era vigilar las mareas y componer la banda sonora de cada mañana, rescatando  guitarras y  discos de su pasado, retozando juntos en la melancolía de las canciones de nuestras vidas. Es curioso como una misma melodía, puede provocar recuerdos tan dispares para cada uno de nosotros. Flashazos de mi primer amor, de mi infancia, cuando mi mayor ilusión era  vivir dentro de una canción de Sabina; Pongamos que hablo de Madrid o pongamos que hablo de Cádiz, o no pongamos nada, dejémosolo en blanco, como un cheque al portador, auto rellenable. En fin ¿Pero se ha torcido o resulta que me gustaba que se torciera?, ¿me gustaba sufrir?, ¿me asustaba cuando todo iba demasiado bien?… es posible, que fuera la dificultad del amor lo que me atrajese y no el amor en sí. Creo que me pasaba como al policía que persigue a un ladrón durante toda su vida, porque es su deber y cuando por fin le atrapa se da cuenta de que lo que ama no es la justicia sino la lucha por la justicia. Yo amaba la lucha por el amor. Y el amor me daba miedo, aunque lo necesitase como necesitaba el aire para respirar. Era un naufrago, de un mar de veintidós años.

14.

9 agosto, 2010

Hace calor. Ninguna novedad en el horizonte. Abro un coco y bebo su dulce jugo. Me tumbo a la sombra de mi palmera de tebeo. Estoy cansado. Me dejo mecer por mis recuerdos. La propia vida mía, pasa lentamente delante de mis ojos como un documental inmenso, intenso. Veo claramente en la retina de mi memoria los meses cálidos de invierno que pasé hace ya casi treinta primaveras cuando viví en otra isla, una isla “falsa”, cuando fui naufrago en tierra seca de un mar de veintidós años.

Recuerdo como entonces, sus ojos tristes de mirada alegre, quedaron grabados en mi desgastada memoria de Teflón. Yo bajaba a por el pan y su sonrisa dulce me alegraba el día. Vidas cruzadas por una breve fracción de segundo. Ella me sonreía. Yo soñaba. La escena se repetía constantemente. Ella me sonreía y yo soñaba, me sonreía y yo soñaba, y yo soñaba, soñaba, soñaba, so-ña-ba. Vidas cruzadas por una breve fracción de segundo, por-u-na-bre-ve-frac-ción-de-se-gun-do. Recuerdo que después vinieron las coincidencias mágicas y el corazón alterado en medio de mi caos personal. Conseguir un cita y ver como todo se desinflaba sin saber muy bien por qué. Ella no mostró el más mínimo interés en volver a verme. Yo tampoco, pero mi corazón hambriento guardó en la memoria los electrocardiogramas producidos por su presencia. Meses arrancados del calendario y desen- cuentros. Nunca coincidíamos en los mismos sitios. Nos cruzábamos pero no nos veíamos, hasta que un día desapareció del mapa del foro e instaló su existencia en una isla, en una isla que no es tal, pero lo parece. Yo a su vez me perdí en un desierto, un desierto que no es tal, pero lo parece, un terreno árido y quemado por el sol dentro de mi cabeza.

Con el paso del los años he llegado a una conclusión: Siempre me enamoro del amor, quiero decir, me engancho terriblemente de mujeres que son amor, de mujeres faro, para marineros perdidos, de mujeres patria para emigrantes del dolor. Mujeres amor. Mujeres que atraen como un imán a cualquier animal, hombre, mujer o duende. Quedo hechizado, hipnotizado, idiotizado, queriendo tan solo conseguir su mirada, su complicidad, su abrazo largo, su beso tierno, su piel suave, su descarada infantilidad, su amor, “que me resucite de los muertos”, de la triste y amarga soledad que a veces me inhunda el alma. Añadir a todo esto mi facilidad absoluta para enamorarme hasta de las plantas. Soy enamoradizo y me seduce y envenena el concepto del amante que sufre, que tiene un amor imposible, pero persevera y al final alcanza su objetivo; la famosa técnica de la cucharita. Siempre me he visto como el Amantenaz™. Aunque hay veces que me basta un instante, un momento fotografiado por mi retina para perderme en los bosques extraños del amor o más bien del enamoramiento. Me conformo con ese momento y me recreo en él, hasta gastarlo y necesitar más. Entonces me quedo como un niño pequeño al que se le derritió su helado, sin apenas tiempo para haberlo probado. En realidad creo que me gustamás todo loque rodea al “helado”, que el “helado mismo”. Creo. Me miento. Me lamo así las heridas.

Pensar en helados, me da sed y hambre, así que abro otro coco, me lo bebo casi de un trago y me como la fibra que recubre el interior. Estoy cansado. La melancolía me pide una tregua. Buenas noches Naimed. Buenas noches Alter. Buenas noches Atico. Que descansen compadritos. [Gracias a mis a.k.a´s acaso me siento menos solo.]

12.

10 julio, 2010

La historia, cuando se la deja suelta, sin ataduras ni dogmas de los vencidos en las guerras, cuando se la libera cual animalillo en el cesped de un campo de fútbol, escupe lo más acido de un veneno acumulado por años y años de manipulación y resentimiento.

En la final de la copa del mundo del mundial de Sudafrica 2010, ese veneno bañó por completo el estadio Soccer City, de la ciudad de Johannesburgo el once de julio del Verano de la Revolución™. Holanda, una de las autenticas propietarias de los derechos de autor y de la marca registrada del Aparheid®. [ junto con Francia, Alemania e Inglaterra] había llegado a la final, ganando a un Urugüay, que a su vez días antes había expulsado a Sudafrica de su propio mundial, con dos tremendos goles del más rubio y de ojos azules de toda su selección. Los blanquitos, destronaban a los menos blanquitos, y los menos blanquitos destronaban a los negros.

Un día antes de la gran final, el diez de junio de dos mil diéz, México ganó a Alemania en la lucha por el tercer puesto, y estaba por el momento, fuera de los laureles de la gran final. Días antes, el siete de julio, el triunfo de la selección Española ante Alemania, fue quizás la sorpresa más grande de todo el mundial, colocando a “La Roja” como les contaba al principio de mis relatos futboleros, en la recta final hacia la gloria del mundialísimo.

Lo que
les relato a continuación
es el desarrollo de los acontecimiento
increíbles que sucedieron, entre
el diez y el once de julio
del año 2010…


Sinaloa, México.
Diez de Julio de 2010.
Tres treinta y cinco de la tarde.
Soleado. 40º a la sombra
.

En la finca “El Queso Blanco”, propiedad de los Pacheco Ventura Villa, unos “Narcos como Dios manda”, como se les conocía en toda la región, se vive la intensidad de los minutos posteriores al desenlace del partido por el tercer puesto. Humo, mezcal y cajas y cajas de chelas abundan desparramadas por el gran salón. La gran televisión de Plasma Holografico™ en tres dimensiones, con el volumen al mínimo continua repitiendo hasta la saciedad las mejores jugadas del partido. En el equípo de Alta Fidelidad Quadrophenica™, suenan narcorridos que hablan de fútbol, narrando con esa inmediatez que tiene la música, los sucesos que estaban aconteciendo en esos días.

El Tri jugó como nunca y no perdió como siempre. La frase maldita “Jugamos como nunca, perdimos como siempre” fue corregida con un orgulloso “No” poderoso, delante de “perdió”. Pero, ese día era diez de junio y México no estaba en la final, y evidentemente había que hacer algo….

La estrategia estaba lista. La fecha ya había sido marcada con un círculo rojo en los calendarios de los elementos detonantes de la Revolución sin que ninguno de ellos contase con la participación de los otros. Pero el primer paso hacia la catarsis revoltosa estaba en los pies de los narcos. Todos sabían que no había nada que hacer si México no llegaba al tercer puesto, pero ya en ese podium, en esas horas, en ese preciso instante, la estrategia estaba sentenciada: Secuestrar a la Orange. ¡¡Orange Express!!.

Las normas de la FIFA para el Campeonato del Mundo, decían que si por alguna razón de fuerza mayor, la alineación que por clasificación, hubiese llegado a la gran final, no pudiese participar con sus titulares o suplentes, el equipo ganador por el tercer puesto sería el encargado de sustituirle. Desde el secuestro y trágico final homicida de equípo olímpico de Israel en las Olimpiadas de Munich’72, nunca nadie había repetido semejante hazaña. La estrategia de los Pacheco Ventura Villa era sin embargo en origen, mucho más limpia. La idea no era matar a nadie, pues no había nada que dialogar con ningún gobierno a cambio de los rehenes y por lo tanto no se pretendía utilizarlos como moneda de cambio para lograr nada. Bastaba con la desaparición temporal del conjunto naranja. O México jugaba la final, o el mundial se iba a la chingada.

Johanesburgo, Sudáfrica.
Siete de Julio de 2010. Siete y media de la tarde.
Frío intenso. Nublado.

Movimientos sociales en todo el mundo, planeaban para el once de Julio, una acción subversiva mediática sin precedentes. El Comité Clandestino del Movimiento Unión Insolita Dada Situacionista. [ CCMUIDS ], se alzó como representante ideológico de millones de ciudadanos libres que ya estaban fuera del control de los Estados sobre sus propias vidas. Todos ellos llevaban años trabajando en la clandestinidad, para la proclama de una nueva organización mundial, alzada en armas tecnológicas creativas y con el arte como verdadera y necesaria herramienta para la transformación de la conciencia colectiva.

El movimiento Dadá-Situacionista, tenía en mente más que nadie la deuda pendiente del mundo con Africa, la gran olvidada, la gran burlada con la limosna de la FIFA y por supuesto, eran absolutamente conscientes de la ironía de la historia, con la llegada de Holanda a la final. Por lo tanto, abortar la competición en su último partido era el gran objetivo.

La central subterránea clandestina del CCMUIDS, repasaba por enésima vez el plan de ataque. Todo estaba lísto. Quedaban cuatro días para la hora H del día D. Nervios a flor de piel. Confirmaciones de todos los elementos subversivos afines al movimiento, a través de la Red de Internext™, una red de navegación virtual y transmisión de datos independiente y segura a la que tan solo accedian miembros “nodo” del comité clandestino. CCMUIDS, representaba a toda la masa de inconformes del planeta, y no estaban dispuestos a esperar más. La hora del cambio había llegado.

Montañas del Suroeste del estado de Chiapas, México.
Diez de Julio de 2010. Tres cuarenta de la tarde.
Nublado. Lluvia.

Los zapatos, totalmente ajenos a las intenciones de los Pacheco, también seguían el mundial a través de televisiones con antenas de esas a las que hay que estar constantemente moviendo de un lado para otro para que no se llene la pantalla de esos puntitos malditos a los que los entendidos llaman “ruido”.

En chiapas ya había empezado hace tiempo la estratégia del caracol. Su intención era llegar a la ciudad de México sorpresivamente el día de la gran final. Los Zapatistas sabian perfectamente el poder de convocatoria, idiotización y paralización de un país en el transcurso de los noventa minutos de un partido de fútbol de ese calibre.

La idea era ocupar, como hicieron en San Cristobal de las Casas en 1994, las sedes de gobierno, radio y televisión del Estado de México, y proclamar esta vez y sin abandono, la tercera revolución méxicana.

Johanesburgo, Sudáfrica.
Hotel Soweto. Glorioso Once de Julio del año cero
del Verano de la Revolución.
12:00 horas.

La selección Holandesa de fútbol es recogida por un autobús fletado por la FIFA a la hora exacta. Los guardaespaldas y el equipo de seguridad dan el visto bueno. El conjunto naranja sale del Hotel para introducirse rápidamente en el interior del autocar. Cientos de periodistas de todos los medios del mundo, acechan como moscas alrededor del suceso. Todo en orden. Tras el paseíllo entre hotel y vehículo, la prensa internacional corre al estadio para grabar la llegada. En el intertior, el conductor agarra un llavero con la inscripción “Viva México Cabrones”, introduce la llave y enciende el motor. Nadie de la prensa piensa que merezca la pena seguir el breve recorrido del bus. Mejor para ellos, serian por el contrario un serio estorbo a eliminar para los Pacheco Ventura. La policía y los vehículos que debería seguir el recorrido del bus ya han sido debidamente sobornados o sustituidos discretamente por hombres uniformados de policía afines a los Pacheco Ventura.

Cinco minutos después, inesperadamente, se presenta un desvío hacia una carretera secundaria, los jugadores absortos en su concentración para el partido no se percatan del cambio de ruta. El conductor frena lentamente, estaciona, se levanta tranquilo, desenfunda un pistolototote, de una bolsa de deportes Adidas y apuntando sin tembleques a la cabeza del capitan les grita:

_¡Aviéntense putítos, esto es un secuestro! ¡Enchinga toda la banda abajo de sus asientos! ¡Si no se hacen pendejos, volverán a ver a sus familias en un par de días!,¡Venga, a la chingada cabrones!. Si alguien no entendió lo que acabo de decir, me va de verga. Mi idioma es universal, dijo, mientras encañonaba su propia sien con la pistola. ¿Yes?.

Johanesburgo, Sudáfrica.
Sede de la FIFA. Media hora después.
(12:30)

La noticia acaba de saltar por los aires y ya todo el planeta es consciente de la seriedad de la situación. La organización conoce perfectamente las normas de la Federación en un caso como este. Todo el mundo piensa en un secuestro, pero nadie a reclamado la autoría del suceso. El problema no es tan sólo la desaparición de un equipo, sino también la perdida multimillonaria por incumplimiento de contratos de emisión con miles de televisiones en todo el mundo. El dinero, en el fútbol es mucho más importante que un partido concreto. Si el mundo quiere espectáculo, lo va a tener, y los organizadores, ya tiene todo preparado.

A las 13:30 una primera comparecencia del presidente de la FIFA, declara la imposibilidad de que se dispute la final entre Holanda y España y concreta que según la normativa internacional de Fútbol, y si la “Orange” no aparece al menos una hora antes del encuentro, el contrincante de España para la final por la copa del mundo deberá ser por ley, el ganador del tercer puesto: México.

Sudafrica. Johanseburgo.
Estadio Soccer City.
20:30h

La final de la copa del mundo se disputó finalmente entre España y México, pero el encuentro no duró más de once minutos, pues a las 20:41, un comunicado del CCMUIDS interrumpió la señal de emisión del partido ante la mirada atonita de millones de telespectadores. El comunicado decía lo siguiente:

A
todos los
pueblos del mundo.
A los sin sueño.
A los nadies.

Hacemos
un llamado para activar la reapropiación lúdica
del espacio publico a través de la desobediencia civil en todo el planeta.

Un ejercito
de ciudadanos manifestando
la acción directa del medio sobre la afectividad.
No el miedo.

Rompiendo
el ciclo interminable
de violencia publicitaria y del sistema que somete al individuo
a la tortura psicogeografica y no persigue sino la destrucción
de los sentidos y con ello el fin
del sueño humano.

Por el deleite
del espacio público que es de todos.
¡Por la Revolución!

Comité
Clandestino
Movimiento
Unión
Insolita
Dada
Situacionista.

CCMUIDS.
Luz y Fuerza!


Nadie pudo evitar la catastrofe. La emisión del mundial nunca se recuperó. Los contratos no pudieron ser finalizados y cientos de televisiones de todo el mundo, demandaron a la FIFA, la cual, no pudo recuperarse y dos meses despues se disolvió. El futbol nunca volvió a ser lo mismo. Nunca volvió a ser parte del plan “Pan y Circo” de los gobiernos del mundo. Ese día, en millones de lugares del mundo se alzarón los que ahora estaban bajo la clandestinidad. Los oprimidos de lmundo, los pobres, los sin tierra, los sin nada. En México, los Zapatos tomaron la Ciudad de México. En España, tras la repentina muerte del Rey, al sufrir un infarto de miocardio, por la presión emocional que supuso no poder ver el juego de la Roja, y a petición popular se instauró la 3ª República, donde convivieron en paz todas las culturas autónomas de eses país, regresando a la situación anterior a la dictadura franquísta. Esta transformación, ademas de todo lo que ocurrió en México y en otros puntos del planeta fueron los desencadenantes del Verano de la Revolución™. El mundo pegó un giro de ciento ochenta grados. La rebelión de las masas acababa de empezar. Los botones de los uniformes del miedo, ya estaban desastados. El cambio era imparable. La catarsis necesaria ya era una realidad.

11.

17 junio, 2010

Aquel espectáculo multimillonario, multimediatico y multicínico, nos devolvía como el reflejo de un espejo paranoico, la imagen de la selección nacional de la tierra donde brotó el Apartheid. Un equipo formado en su totalidad por hombres de color. Ni un solo rostro pálido. Ni un solo blanco. Daniel François Malan se revolvía en su tumba. Parecía que todo aquel pasado fascismo racista había sido no mas que una mala película. Pero no, en aquel país seis décadas antes de aquel mundial, las cosas fueron bien distintas, las cosas fueron de otro color, del color que el discurso único y dominante siempre nos vendió como la representación del pigmento de lo limpio, de lo puro, del bien; el color Blanco. Recuerdo que algunos de nosotros nos asombrábamos de lo fácil que un pueblo olvida su historia, aplicándose irremediablemente la máxima aquella, según la cual “el pueblo que no conoce su historia esta condenado a repetirla”. Sudáfrica, cuarenta años atrás fue un país donde ser una mujer o un hombre de color, era ser poco menos que nada, o peor que eso. Sudáfrica fue un país donde según sus leyes estaba prohibido para un africano con permiso legal para residir en una ciudad, acoger en su domicilio a su mujer o a sus hijos (Gol!). Un país donde las fuerzas de policía tenían derecho a entrar a cualquier hora del día o de la noche en cualquier vivienda para asegurarse de que no se encontraba allí ninguna persona de color. (Gol!). Donde ningún africano tenía derecho a adquirir una parcela de tierra en el conjunto del territorio sudafricano. (Gol). Un país donde era ilegal para una persona blanca y una persona no blanca sentarse juntos en un salón de té, a menos que hubiesen obtenido un permiso especial; (Goooool en propia meta). Recuerdo lo humillante que nos pareció aquel dieciséis de junio, la ironía de la historia, al ver como un Uruguayo llamado Froilan, bien parecido, rubio y de ojos azules, dejaba a la selección negra y Sudafricana con un pie fuera de su propio Mundial, expulsados una vez más por el hombre blanco.

Un día después, el diecisiete de Junio del año dos mil diez, México se enfrentaba a Francia, padre y madre de todas las revoluciones del viejo continente. Jugaban como les cuento en ese país antes conocido como Sudáfrica, donde se decía que Nelson Mandela, (al que terminaron por conocer como Moneydela), fundó cierta multinacional repleta de antiguos líderes del Apartheid, travestidos de ecologistas, tecnócratas, y profetas del cientifismo y la retroevolución racial, patrocinando casi en su totalidad aquél campeonato del mundo. Decían que todo aquello era un gesto por la paz, un intento de hermandad, de fraternidad. Decían que Madiba; Nelson Mandela, evitó con ciertos pactos previos, años antes, una guerra civil. Otros decían, que lo que Madiba evitó fue el inicio de una Revolución, de un verdadero cambio, de una verdadera catarsis, de una justicia social, de una recuperación de la memoria histórica, de las demandas de las negras y negros explotados y eliminados sistemáticamente, como sistemáticamente fueron expulsados más de sesenta mil ciudadanos negros desplazados de la ciudad de Johannesburgo, a una zona conocida como Soweto.

Muchos acusaron a este hombre que tanto sufrió por la libertad y la justicia social, de venderse finalmente a los laureles de la compasión y los remordimientos de la comunidad internacional, a los arrumacos del Nobel de la Paz, de los reconocimientos Cum Laudem, de los premios, de los espectáculos democraticomediaticos, y de la guinda final del pastel de su vida, como pareció ser en efecto la celebración de la copa del mundo de fútbol. Sudáfrica pasó casi sesenta años envuelta en una violencia sistemática que no terminó de romper el circulo vicioso de la segregación racial. ¿Que significaba organizar un evento de ese calibre?, Todos pensaban lo mismo; el mundial fue una especie de compensación histórica. Un regalo que finalmente, como siempre, tan solo dió beneficios a las clases dominantes, a los de siempre, a las selección de hombres grises, formadas por blancos, negros, y de cualquier otro color. Parecía que el racismo por el color de la piel, no era ya algo de lo cual preocuparse, por contra la segregación del libre pensamiento, económica, moral y espiritual, no parecían querer dejar de existir, hasta que todo cambió, cuando aquel verano de la revolución, el Tri de México, tras devorar a Francia con una inesperada goleada, sirvió de mecánica severa, dando una nueva vuelta de tuerca al proceso revolucionario, que finalmente desencadenó en el inicio de una nueva era de conciencia mundial.

10.(20).

28 mayo, 2010

Recuerdo, qué todo aquello que andábamos esperando como una revelación, como una catarsis mundial, comenzó en aquél preciso instante, exactamente en ese concreto espacio y tiempo: El Tri de México abría, vestido de negro (quien sabe si como un terrible presagio), el Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010. (El primero que yo recuerde que se celebra en África.) Se inauguraba el campeonato enfrentando a dos países, víctimas de la violencia en las muchas de sus múltiples formas de expresión. Sudáfrica y México; negros, blancos, mestizos e indígenas… solo faltaban los orientales, que si rebuscamos un poco nos pueden salir por el norte de México, donde tantos chinos abrieron brecha en ciudades como Tijuana, Mexicali, Sinaloa o Sonora durante la primera década del siglo XX. Pero hoy es hoy, y yo desde mi isla perdida en un futuro improbable, he de seguir narrando, con el corazón en un puño, y el paliacate bien apretado, el desarrollo de los acontecimientos de todo lo que ocurrió durante el Verano de la Revolución.

Once de Junio del año dos mil diez. El Johanessburg Stadium arde en los colores nacionales de cada contrincante. Verde, blanco, rojo vs. azul, rojo, negro y verde. Los colores se repiten en muchas banderas, porque las tragedias se asemejan horriblemente. El rojo por la sangre derramada, brilla tristemente en muchas de las enseñas del mundo. Pero ahí estamos. La cámara de la televisión nos regala un plano aéreo que cae en picado como un pájaro hasta el centro del campo. Un silencio inquietante se apodera de todo. Giovanni Dos Santos, es el encargado de abrir el Mundial, tras el clásico cara o cruz, con triunfo para la cruz de México. El silbato del arbitro Mohamed Benouza, (como representante del mundo Árabe, gracias ya estamos todos) abre el encuentro de esta pequeña muestra de pueblos del mundo que sucede entre América y África. Piiiiiiiiiiiii. Toquesito suave a cámara lenta entre Dos Santos y Braulio Luna. Pase largo rápido en lateral para Andrés Guardado, quien felino, ve el hueco en el horizonte y laaaaaanza en parábola diestra a la bota espabilada de Miguel Sabah, que tras una recepción limpia y un “quiebre jarocho” al defensa, chuta rabioso y encaja el esférico en el hueco exacto entre la escuadra y los dedos alargados e inútiles del portero de la selección Sudafricana. Gooool!!! Goooooooooooooooooooooooooooooollll. Gol inesperado y crucial al minuto dos, diez del inicio del campeonato del mundooooooooooooooooooo!!!. Gritaba “el Perro” Bermudez… el locutor, en cualquier caso, ignoraba la historia que estaba por venir, no podía saber la importancia histórica del momento que acababa de narrar y retransmitir al mundo entero por la antena de su micrófono. Muchos ansiaban con ese gol, el ascenso glorioso a la conquista de la copa del Mundo. Pero lo que casi nadie sabía, es que con ese gol, se iniciaba la cuenta atrás de la detonadora social que finalmente provocó lo que se conoció más tarde como la Tercera Revolución Mexicana.

Ya lo cantaba en los setenta el amigo Gil Scott-Heron en su clásico “The Revolution Will Not Be Televised”. Pero Gill tampoco sabia nada de esto y simplemente, también se equivocó. La Revolución, si que se televisó, se transmitió a todo el mundo sin que el mundo se diese por aludido. La revolución estaba programada para desatarse, pero nadie imaginó jamás, que la victoria de El Tri contra La Roja Española en la final de la copa fuese el detonante, junto a factores sociales muy diversos, como las nubes bien cargadas de tormentas de los Zapatos de Marcos, (arengando desde hace tiempo con su consigna “Nos vemos en el 2010″), el Narco Poder y su absoluto control del Gobierno; marionetas de los Directivos de las Multi-Narco-Nacionales. Así fue. Así lo recuerdo.

El calendario de la Revolución estaba sobre la mesa. Visible para todos aquellos que supieran verlo, pero invisible para todos los consumidores de “Pan y Circo”, los cuales tan solo pensaban en disfrutar de un mundial más; millones de personas atoradas a sus butacas, succionadas por sus sofás, mecidos cual bebés en sus hamacas, mamando mando a distancia en mano derecha, chela, jugos o chatarra de snacks en la otra. Millones de litros de cerveza y de Coca-Cola, derramándose por las gargantas del mundo; las grandes marcas son bien democráticas y no hacen discriminaciones entre sus clientes, les da igual que seas hombre o mujer, niño o anciano, negro, blanco, mestizo, amarillo, verde, rojo o azul, les da lo mismo si eres caballero o canalla, rico o pobre, todos son bienvenidos a la sombra y el frescor de nuestra (su) marca registrada, mientras tengan en el bolsillo un euro, un dollar o veinte pesos mexicanos para comprar uno de sus productos. Llenando así, de esta manera, mucho antes de empezar, los bolsillos de los Hombres Grises, de los verdaderos culpables de todo este dolor. Millones y millones de pesos, de euros, de dolares, de yenes, de libras esterlinas, de oro, de petróleo, millones de sponsors garantizando equipo deportivo de calidad manchado con la sangre y el sudor de la explotación infantil, de los mismos países a los que patrocinan. Contratos blindados millonarios; de las televisiones, de los jugadores, de los equipos, de las marcas que patrocinan a los equipos, de las marcas que patrocinan a los jugadores, de las marcas que patrocinan “la sensación de vivir”, la sensación de que todo esta bien como está, de las marcas que patrocinan a otras marcas para que patrocinen a otras marcas que interesa que estén en el pecho de nuestros jugadores internacionales, para que todo continue inmutable, para que todo nos parezca que se parece a la vez anterior, a la idea de perfección que nos vendieron, con la que constantemente se nos bombardea a diario. Soportando toda su violencia publicitaria. [Dixit CCMUIDS].

Todo el planeta interconectado a una misma hora, frente a un mismo elemento, llamado televisión. Enganchados al show. La Revolución Mexicana, la de la Cuarta Guerra Mundial, la de Zapata y sus Zapatos, la de los Nadies, la de los Sin Voz, la de los Ninguneados, la de los Narcos, la de los Campesinos, la de la OCEZ, la de los Pobres, de los Olvidados, de los Traicionados, de los Desheredados, la Revolución que le marcó un gol a la prepotencia de los ricos, a la avaricia de los explotadores, un gol a los verdaderos culpables de la tragedia. Ahora son ellos los que pierden desde entonces. Ahora son ellos; “los equipos que jugaban en primera división”, los que tienen los días contados.

Cuando triunfó la revolución se cambiaron todas las direcciones. Los de arriba pasaron abajo y los de abajo subieron arriba. Así de sencillo. Redondo como un balón. Esa fue la máxima revolucionaria que se aplicó constantemente desde entonces y hasta nuestros días. De esta guisa surrealista y locochona empezó el principio del fin del mal gobierno mundial, hace ahora ya casi veinte años.



9.

28 mayo, 2010

Tres años después de llegar a este país hace ya casi veinte años, empecé a construir mi propia teoría sobre el mapa político, moral y guerrillero de México. Unas chelas, unos mezcales, una larga noche hacia la madrugada, me confirmaron que, en efecto, el pensamiento puede cambiar de dirección, y para ello, la cabeza es redonda. [Dixit: F.Picabia] [Def.Dixit: "El maestro lo dijo"] Aprendí, que no todo lo que reluce es oro. Que todo es mentira en este mundo. Aprendí, en aquellos días del delirio, a escuchar, a tener más preguntas que respuestas, a esperar lo imposible soñando despierto de la mano de un caracol, de la energía de un pueblo en lucha, de la luz de una esperanza. Paliacate bien apretado o pasamontañas hacen de la mirada nuestro único uniforme. Aprendí a pasar hambre en la montaña. Aprendí a escuchar a la tierra y al fuego. “Si hablamos de matar mis palabras matan. Ché! Viento de libertad, sangre combativa, en los bolsillos del pueblo, la vieja herida, de pronto el día se me hace de noche, murmullos, corridas y el golpe en la puerta, llegó la fuerza policial. ¿Que suena?, Son balas, me alcanza, me atrapan, resiste Víctor Jara. No calla. Mis palabras son balas de paz, balas de justicia. Solo hablamos de los que hicieron callar sin razón por el solo echo de pensar distinto a ellos” (…) “Agazapado en lo más oscuro de mi habitación, fusil en mano”, [Fabuloso Cadillacs] escuché al calor del abuelo fuego los delirios bipolares del Sub y Don Durito, los cuales el propio Marcos dejó bien plasmados en su libro “Don Durito de la Selva Lacandona” unos cuantos años después…

-”Dice Durito, que “La libertad es como la mañana. Hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes desvelan y caminan la noche para alcanzarla.” Yo digo que los zapatistas, son los insomnes que toda historia necesita. [16 de Mayo de 1996]

Aprendí que las demandas concretas de la lucha zapatista de las montañas del suroeste mexicano, son el espejo de toda una raza mundial deseosa de cabalgar y domar al mismo salvaje animal. Aprendí que “solo hay que tener miedo a los pendejos, porque son muchos. No hay forma de cubrir semejante frente, y por temprano que te levantes a donde vallas, ya estas lleno de pendejos. Y son peligrosos porque en mayoría eligen hasta el presidente”. [Facundo Cabral]. En cualquier caso, tenía dudas. Dudar es mi deporte preferido. ¿Por qué le llaman Sup si es el Sub?, ¿Quien es realmente el Sub?, ¿Por qué se saben tantas cosas irrelevantes de su pasado?, ¿todo esto es un montaje?, ¿una trama política para despistarnos del verdadero meollo de la cuestión?, ¿por qué tiene el Sub y el movimiento del EZ un halo de romanticismo que consigue poner a su disposición al más escéptico una vez cerca de esa energía caracol?, ¿por qué razón ahorita las intenciones y los próximos movimientos estratégicos del EZ eran un absoluto misterio, incluso para nosotros, actores directos en todo este asunto?, ¿por qué?, ¿para qué?, ¿quien era quien en el tablero de la política mexicana?, ¿existe una fecha para la gran balacera de salida?,¿Que tienen que ver los compas de Sinaola en todo este tinglado?, ¿por qué están bajando la frontera de México a las montañas del suroeste?, ¿como se baila un narcorrido?,¿como se sale de un narcolaberinto?, ¿es posible la existencia de un Subcomandante Narcos?, ¿de un gobierno narcosocialista?, ¿de una escena tan su(b)rrealista como la de ver  a Marcos abrazando a algún General Federal Federico, a un narcorrepresentante de narcogobiernos y a un cura de la teología de la liberación, celebrando un gol del Tri en un mundial de fútbol?…En esos laberintos andaba cuando el Sub recordó a todos los allí congregados que…

-”No todos somos Marcos”.-¿Narcos?, no idiota, ¡Marcos!, -¡despierta pendejo!, me susurró Hugo a la par que me clava un suave un codazo… el Sub, proseguía; _Es evidente que cuanto menos, “Marcos no es Marcos”, escribe Durito que como se ve, estudio Materialismo Dialéctico en el manual de Poliéster. [24 de Mayo de 1995].

Tras dos o tres largas y silenciosas bocanadas de humo del la pipa del Sub difuminándose en la noche oscura, rompemos el silencio cantando henchidos, desde nuestro Co-Razón, el Himno Zapatista: “Ya se mira el horizonte /Combatiente zapatista /El camino marcará / A los que vienen atrás // Vamos, vamos, vamos, vamos adelante / Para que salgamos en la lucha avante / Porque nuestra Patria grita y necesita / De todo el esfuerzo de los zapatistas / Hombres, niños y mujeres / El esfuerzo siempre haremos / Campesinos, los obreros / Todos juntos con el pueblo / Ya se mira el horizonte / Combatiente zapatista / El camino marcará / A los que vienen atrás // Vamos, vamos, vamos, vamos adelante / Para que salgamos en la lucha avante / Porque nuestra Patria grita y necesita / De todo el esfuerzo de los zapatistas // Nuestro pueblo dice ya / Acabar la explotación / Nuestra historia exige ya / Lucha de liberación /Ya se mira el horizonte /Combatiente zapatista /El camino marcará / A los que vienen atrás // Vamos, vamos, vamos, vamos adelante / Para que salgamos en la lucha avante / Porque nuestra Patria grita y necesita / De todo el esfuerzo de los zapatistas // Ejemplares hay que ser / Y seguir nuestra consigna / Que vivamos por la patria / O morir por la libertad / Ya se mira el horizonte / Combatiente zapatista / El camino marcará / A los que vienen atrás // Vamos, vamos, vamos, vamos adelante / Para que salgamos en la lucha avante / Porque nuestra Patria grita y necesita / De todo el esfuerzo de los zapatistas”

8.

22 febrero, 2010

Yo conocí bien a toda aquella mara. El adoquín era un hervidero, con la tapa puesta sobre la olla. Una olla express. Las barbas de Gastón se me aparecieron una luna llena de ácido lisérgico de la mano inquieta de mi otro cuate El Italino italianinni, mamma miaaaa! Porca Miseria!. y la trouppe de la pampa Argentina, ché! pibe. En este estado nos engulló el barecito La Barracuda. Su boca nos introdujo en un estomago de miles de bolas brillantes como de guateque sideral. La cumbia sonaba sin parar. Cuuuumbiaaa! Cumbiaaaaaaa!!!. Tras cientos de sucesos que nada tienen que ver con esta historia, las barbas de Gastón se me aparecieron silenciosas y calmas, sus ojos de pacheco chilango, le hicieron mi carnal de inmediato. Allí se habló de la vida y de la muerte. Allí se habló de la revolución. La próxima revolución Mexicana. Dicen que cada cien años el pueblo mexicano se levanta en Revolución. Estamos a punto de entrar en el año trescientos. O en el uno después de, o en el dos, antes de… dos mil doce. Profecías que todo el mundo parece querer ver cumplidas. Un cambio. Una catarsis. Una frase resuena en mi cabeza: “en Septiembre, mejor que no estén en México, porque se está armando una muy grande…” ¿Que esta pasando con el EZ? -le pregunté ¿Que está sucediendo en Chiapas, compa?Lucy In the Skype™ with diamonts se encargó de mantener ocultas las respuestas.

Casi mes y medio después, tras ciertos viajes, regreso al adoquín, y compruebo que los chavos ya no están. Todo a cambiado. Alguien murió anoche. Un disparo. Una noche densa. Una noche narcosurrealista. Un narcorrido con final de portada del Diario Gráfico de México. El adoquín es un animal extraño que en ocasiones muerde. Su veneno, no tiene antídoto. La muerte es segura. Zipolitown. Zipol. Zipolite. La playa de los Muertos. Algunos nativos la llaman Babel. Carnaza para la prensa sensacionalista. Cruda realidad. Del paraiso al infierno. A la muerte siempre hay que mirarla de frente. Estamos en México cabrónes!. “Ay! santa Teresita de Cabora, Ay! Virgencita de Guadalupe!, protege al general, con un largo delirio de mezcal. No dejes que le llegue ya su hora, ni desoigas su ruego. No le quites de adentro nuestro fuego”. Orale papito!. Descanse en paz broh!, digo… que descanse bien, compa!. Ahí nos vidreos! Cámara Carnal. Cámara Don. Cá, mara. La mera mara. Neeeta. Mochate con unas chelas!, por el muertito!, por el muertiiiitititito! agÜuueeeeeeeeevo!. Y unas quecas, ¿no?. Simón loco. Simón.

7.

19 febrero, 2010

Antes de ser un naufrago, siempre quise ser un pez. Desde pequeño me acariciaba inquieto la zona del cuello, donde tendrían que crecerme las branquias, en el anhelado proceso transoceánico por el cual finalmente me convertiría en un lindo pececito. Soñaba con una muerte similar a la del protagonista de “Big Fish” del maestro Tim Burton, el cual al final de sus días precisamente se convertia en un pez. Toda la gente que el había amado de una forma u otra estaban ahí, en el paseo de los últimos minutos de su vida. Todos despidiéndole feliz hacia su inmersión final. Yo, por el contrario quería ser pez en vida. Quizás para que unos segundos después de ser pez y surcar los mares, un humano con arpón me diese caza y me comiese, y terminase embadurnado en una buena salsa mexicana a la diabla. Pero no. Nunca me convertí en pez. Y si en pescador. Fue hace muchos años. Tras kilometros de Ride recorriendo la costa Oaxaqueña, llegamos a la Puerta del Paraíso, un manglar que se enreda con el oceano. El sitio, sin duda tenia un nombre, quizás lo conozcas, quizás ya no exista, quizás ya no tenga nada que ver con lo que fue hace casi cuarenta años.

Allá conocí una mañana de febrero al Tigre de Chacahua. “Si yo me fuera algún día ahí abajo, pa no volver, ay! es que un sueño me tira entre mar y mar. juro, juro, juro, que lo encontraré. Pa bailar con mis hermanos. Si yo me fuera algún día, ay! un puente construiré de las tarjetas de papel de fumar y restos, pa si tu cambias de opinión te vengas a verme” Así me susurra Macaco en el eco del recuerdo mientras miro los ojos de brujo de el Tigre de Chacaua. El maestro, apareció tras un Gallo de Café, de esos que desayunan y meriendan muchos pachecos campesinos en el mundo, desde las lagunas de Chacagua hasta la Sierra de Aracena y los Picos de Aroche de Huelva. Pachecos, cholos y chundos. Su ojos de inmediato me dieron confianza. Tranquilidad. Nosotros simplemente queríamos aprender a pescar. Anna traía su pequeño Fisher Kit™, con un anzuelo, una plomada y un hilo de nylon regalados todos por el mar. Tigre, de inmediato nos dijo que buscásemos una botella de Coca-Cola de las de medio litro, pues eran las que mejor giraban. Desgraciadamente las botellas de Cola infectan el mundo de basura y la gente las tira como si fueran cascaras de plátano. Así que ahí había una, justo detrás de mi. Lo preparó todo en un periquete y nos enseñó a girarla y a soltar el hilo. Luego nos mostró unas rocas donde podíamos empezar a probar. La tarde pasó y no pescamos nada. Nadie pescó nada. Otros jóvenes pescadores andaban al intento. Hablando de los manglares, de la vida y de la muerte, el Tigre me araña suave, intentándome vender un tour por por los manglares. Le esquivo. Andamos mal compa. ¿Me ves cara de maceta?. No mi cuate. Nosotros vamos de Ride y hamaca y queremos aprender a pescar. No más Manito! ¿Sabes nadar? -me dice. Si -respondo. Si quieren, pueden acompañarme mañana a pescar con arpón. Que bueno. Si. Vivir de lo que la naturaleza te da. Después probé suerte con el anzuelo y lo enganché bien cabrón en una roca. Novatada marina para principiantes. Un compa del Tigre, lo intentó soltar, y nones. Bien cabrón. Entonces pienso que quizás el mar en algún momento escupirá mi anzuelo para que lo recoja otro naufrago. El sol se pone y quedamos con el Tigre en encontrarnos a la mañana siguiente para ir a pescar. En mi vida estaba a punto de abrirse una puerta. Una puerta hacia el océano. Somos agua. Soy agua. Soy cangrejo. Soy Mazunte. Soy una gota en el océano. No soy nada. Soy todo. Ohm!. Glup! , ¡Al agua patos!. Chooof!!